Los 10 castillos templarios que puedes visitar en España: la ruta esencial por Aragón, Cataluña, Castilla y León y el Levante
Frente a la imagen difusa de una Orden dueña de media Europa, la presencia templaria documentada en España se reduce a un puñado de fortalezas muy concretas. Esta es la ruta que las conecta, castillo a castillo.
Un patrimonio más reducido de lo que sugiere la leyenda
España conserva un notable patrimonio de castillos medievales, pero solo una parte limitada y bien documentada perteneció realmente a la Orden del Temple. La confusión es habitual: muchas fortalezas se atribuyen a los templarios por tradición popular sin que exista constancia histórica, mientras que el rastro real de la Orden se concentra en enclaves estratégicos de la Corona de Aragón, el norte de Castilla y León, y algunos puntos de Extremadura y Murcia ligados a la Reconquista. Recorrer esos lugares con criterio, y no solo con leyenda, es lo que convierte una escapada en una auténtica ruta histórica.
Aragón: el corazón administrativo del Temple en la península
El Castillo de Monzón, en Huesca, fue uno de los grandes bastiones templarios de la península desde que pasó a manos de la Orden en 1143. Controlaba la comunicación entre Huesca y Lleida y la entrada hacia Cataluña, y en sus muros se educó de niño el futuro Jaime I el Conquistador. Resistió incluso después de la disolución de la Orden, hasta que en 1309 tuvo que ser tomado por asedio. Muy cerca, en Teruel, los castillos de Alcañiz y Castellote completan el eje aragonés, con fortificaciones que combinaban función militar y administrativa sobre extensas encomiendas rurales.
Cataluña: Miravet, la fortaleza mejor conservada
El Castillo de Miravet, a orillas del Ebro en Tarragona, pasó a manos templarias en 1153 tras un asedio de casi un año a la anterior guarnición musulmana. Es hoy una de las fortalezas medievales mejor conservadas de España, con su iglesia románica, la llamada Torre del Tesoro y la Torre de la Sangre, donde la tradición local sitúa la resistencia de los últimos templarios catalanes tras la disolución de la Orden. Junto a Miravet, los castillos de Gardeny (Lleida) y Tortosa completan el triángulo templario del Ebro.
Levante: Peñíscola antes del Papa Luna
Mucho antes de convertirse en residencia del Papa Luna, Benedicto XIII, en el siglo XV, el Castillo de Peñíscola fue una fortaleza templaria construida entre 1294 y 1307 sobre los restos de una alcazaba árabe, promovida por Berenguer de Cardona, maestre del Temple en Aragón y Cataluña. Su silueta sobre el peñón que se adentra en el Mediterráneo sigue siendo una de las más reconocibles de la costa española, y hoy ofrece visitas teatralizadas diurnas y nocturnas.
Castilla y León y Extremadura: Ponferrada y Jerez de los Caballeros
El Castillo de Ponferrada, en la confluencia de los ríos Sil y Boeza, es probablemente el símbolo templario más reconocible de España, con más de 8.000 metros cuadrados y elementos como la torre del Malvecino o la barbacana original. Jugó un papel clave en el control de la ruta hacia Santiago y el noroeste peninsular. Más al sur, en Badajoz, el Castillo de Jerez de los Caballeros recuerda la presencia templaria en la frontera con Portugal, mientras que en Murcia, el Castillo de Caravaca conecta la ruta con uno de los principales centros de peregrinación del sureste.
Cómo planificar la ruta
La mayoría de viajeros organiza el recorrido en dos o tres días, combinando Miravet, Monzón y Peñíscola en un eje del Ebro y el Mediterráneo, o Ponferrada como parada independiente dentro de una ruta por El Bierzo, a menudo aprovechando el Camino de Santiago. Semana Santa y los puentes de otoño son las fechas más habituales para este tipo de escapada, ya que varios castillos, como Peñíscola, ofrecen entonces programación cultural especial. Se recomienda reservar con antelación las visitas guiadas en temporada alta y comprobar los horarios reducidos de invierno en los castillos de interior, como Monzón y Castellote.