Cantavieja, la capital templaria del Maestrazgo que resistió nueve meses de asedio real
A 1.290 metros de altitud, entre barrancos del Sistema Ibérico, esta villa turolense fue cabeza de una de las encomiendas más independientes del Temple en España, y una de las últimas en rendirse tras la orden de arresto de Jaime II.
De frontera musulmana a capital templaria del Maestrazgo
La fortaleza de Cantavieja, en el actual Alto Maestrazgo turolense, fue conquistada a los musulmanes por Alfonso II de Aragón en 1169. En 1212, el rey Pedro II cedió la plaza a la Orden del Temple, que en 1225 otorgó carta de población a sus habitantes bajo el fuero de Zaragoza, a través del maestre provincial Folch de Motpesat. A diferencia de otras encomiendas dependientes de centros administrativos mayores, Cantavieja se convirtió rápidamente en una encomienda totalmente independiente, con autoridad sobre localidades como Mirambel, La Iglesuela del Cid, Villarluengo o Tronchón, y llegó a liderar las acciones templarias tanto en el Maestrazgo de Teruel como en el de Castellón.
Una de las dos grandes plazas templarias de Aragón en 1307
Para cuando estalló el proceso contra el Temple, Cantavieja era, junto con Monzón, una de las dos principales encomiendas templarias del reino de Aragón, un peso específico notable para una villa de montaña alejada de los grandes núcleos urbanos. Esa importancia explica también por qué, cuando Jaime II ordenó en 1308 la persecución de la Orden en su reino, Cantavieja no se rindió sin más: sus templarios combatieron y resistieron, obligando al rey a enviar contra la plaza a Berenguer de Tobía, noble con experiencia militar en Sobrarbe y Ribagorza, para forzar finalmente su rendición.
Una moneda enterrada que sobrevivió setecientos años
La villa guarda además una curiosidad arqueológica poco conocida: según recoge el diccionario geográfico de Pascual Madoz en el siglo XIX, en 1834 se hallaron junto a un torreón, bajo una piedra grabada con la cruz templaria, tres pequeñas medallas de plata con la inscripción "Arago" en una cara y "Año 1209" en la otra, acompañadas del signo de la cruz de la Orden, un hallazgo casual que conecta directamente el subsuelo actual de la localidad con su pasado templario documentado.
De la Orden de San Juan al patrimonio actual
Tras la disolución del Temple, el castillo y la villa de Cantavieja pasaron en 1317 a la Orden de San Juan del Hospital, que mantuvo su posesión durante más de cinco siglos, hasta 1784. Hoy, declarada Conjunto Histórico e integrada en el Parque Cultural del Maestrazgo, Cantavieja conserva un notable recinto amurallado con torreones circulares habitados y una plaza porticada de raíz medieval. Su ubicación, a poca distancia de Mirambel y de Castellote —la otra gran encomienda templaria turolense, que resistió incluso más tiempo que Cantavieja frente a las tropas reales—, la convierte en parada obligada de cualquier ruta por el patrimonio templario del interior de Castellón y Teruel.