La ruta templaria menos conocida de Castilla: la Ermita de San Bartolomé de Ucero y la Vera Cruz de Segovia
Lejos de los grandes castillos de Aragón o Cataluña, el interior de Castilla guarda dos joyas templarias mucho menos visitadas: dos edificios religiosos que revelan cómo construía la Orden lejos del frente de batalla.
Un patrimonio distinto: no castillos, sino templos
Mientras que la presencia templaria en Aragón y Cataluña se asocia sobre todo a castillos fronterizos, en el interior de Castilla el rastro que dejó la Orden es principalmente religioso: ermitas y pequeñas iglesias de planta circular u octogonal, inspiradas en la arquitectura de Jerusalén, pensadas para el culto y el descanso de los caballeros más que para la defensa militar. Dos ejemplos destacan por su estado de conservación y su singularidad: la Ermita de San Bartolomé de Ucero, en Soria, y la Iglesia de la Vera Cruz de Segovia.
San Bartolomé de Ucero: soledad junto al Cañón del Río Lobos
Escondida en pleno Parque Natural del Cañón del Río Lobos, la Ermita de San Bartolomé de Ucero es uno de los templos templarios mejor conservados de España, con una nave románica y una espadaña que sobresale entre el bosque de sabinas. Su ubicación remota, sin apenas construcciones alrededor, la convierte en una de las paradas más fotografiadas de cualquier ruta templaria por el interior peninsular, y suele combinarse con una caminata por el propio cañón, declarado espacio protegido.
La Vera Cruz de Segovia: planta poligonal y vistas al Alcázar
A las afueras del casco histórico de Segovia, la Iglesia de la Vera Cruz es uno de los templos de planta central más singulares del románico español, con un cuerpo poligonal de doce lados que evoca directamente la arquitectura del Santo Sepulcro de Jerusalén. Aunque durante décadas se atribuyó su fundación directamente a los templarios, la investigación más reciente matiza esa autoría exacta, aunque confirma su estrecha vinculación con la Orden y con los caballeros de Malta, que la heredaron tras 1312. Desde su explanada se obtienen algunas de las vistas más citadas del Alcázar de Segovia.
Una ruta corta pero muy distinta a la de los castillos
A diferencia de la ruta de fortalezas por Aragón y Cataluña, este recorrido por el interior de Castilla se centra en la dimensión espiritual de la Orden y encaja bien como excursión de un día desde Madrid o Valladolid: por la mañana Segovia y su Vera Cruz, con parada en el Alcázar y el acueducto, y por la tarde el Cañón del Río Lobos y San Bartolomé de Ucero, con tiempo para una caminata corta antes del atardecer. Los meses de primavera y principios de otoño son los más recomendables, ya que el cañón puede cerrarse al tráfico en temporada alta para proteger la colonia de buitres leonados que anida en sus paredes.