Gardeny, el castillo templario que hospedó al último gran maestre antes de la hoguera
En 1294, trece años antes de su detención en París, Jacques de Molay se alojó en esta fortaleza de Lleida, que además conserva unas pinturas murales del siglo XIII únicas en toda Europa
Una colina que cambió de dueño en plena Reconquista
En la primavera de 1149, el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV sitiaba desde la colina de Gardeny la ciudad musulmana de Lleida. En aquel asedio participó la milicia templaria, que aportó efectivos militares decisivos para la operación. Como recompensa por su contribución, una vez conquistada la ciudad, los templarios recibieron la propia colina de Gardeny y numerosas donaciones condales adicionales. En 1152 queda documentada por primera vez la presencia efectiva de la Orden en el lugar, con la comparecencia del maestre provincial fray Pere de Rovira y de otros religiosos templarios, entre ellos fray Pere de Cartellà, que había participado en el asedio y que en 1156 se convertiría en el primer comendador de la Casa de Gardeny.
Esa casa, erigida sobre uno de los emplazamientos estratégicos más antiguos de la ciudad —ya utilizado como base militar en época de la Lleida romana, entonces llamada Ilerda—, se convirtió con el tiempo en uno de los principales centros templarios de toda la Corona de Aragón.
Pinturas murales que no deberían existir
La iglesia conventual de Santa María, integrada en el conjunto fortificado de Gardeny, conserva restos de pinturas murales del siglo XIII que los especialistas consideran una rareza casi sin parangón: apenas existen en toda Europa ejemplos de este tipo de decoración pictórica conservada en edificios templarios, dado que la gran mayoría de las construcciones de la Orden priorizaban la sobriedad constructiva sobre la ornamentación. Ese detalle convierte a Gardeny en una fuente visual excepcional para entender aspectos de la vida religiosa templaria que en la mayoría de los enclaves solo pueden reconstruirse a partir de documentos escritos.
La visita de Jacques de Molay, trece años antes del final
El dato menos conocido de la historia de Gardeny es, sin duda, el más inquietante con la perspectiva que da el tiempo: en 1294, el castillo acogió al último gran maestre de la Orden del Temple, Jacques de Molay, en una visita documentada por las fuentes conservadas. Apenas trece años después, el mismo Molay sería detenido en París junto al resto de la cúpula templaria y, en 1314, acabaría quemado vivo frente a Notre-Dame. Ese breve episodio en Lleida ofrece una de las pocas conexiones físicas verificables entre un enclave templario de la península ibérica y la figura del último gran maestre, en un momento en que la Orden aún vivía en pleno apogeo y nada presagiaba su disolución.
De encomienda templaria a centro de interpretación
Tras la caída de la Orden en 1312, la Casa de Gardeny pasó a formar parte de un nuevo priorato hospitalario con sede en Amposta. Rehabilitado en 2007, el castillo acoge hoy un centro de interpretación de la Orden del Temple que recrea, mediante paneles y recursos audiovisuales, la vida cotidiana de la comunidad templaria que habitó la colina durante siglo y medio. Integrado en la ruta Domus Templi, que conecta Gardeny con Miravet, Monzón, Peñíscola y Tortosa, el enclave ofrece una de las paradas más completas para entender el legado templario de la antigua Corona de Aragón, con el añadido simbólico de haber sido, por un tiempo, morada del hombre que encarnaría después el final de toda la Orden.
Fuentes: Castell dels Templers de Gardeny, Regidoria de Cultura de l'Ajuntament de Lleida (ficha oficial e histórica del enclave); Wikipedia, "Castillo de Gardeny" (contrastada con la bibliografía citada en la entrada); En el Camino con Moonflower, "El Castillo de Gardeny de Lleida: siguiendo la huella de los templarios"; Turisme de Lleida, ficha de la ruta Domus Templi.