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El Castillo de Xivert, el gran desconocido del Maestrazgo: una fortaleza templaria tan grande como Peñíscola pero sin sus multitudes

A pocos kilómetros de la costa de Castellón, entre Alcossebre y Alcalá de Xivert, se levanta una de las encomiendas templarias más extensas de España, con 8.000 metros cuadrados y una historia documentada desde 1169.

✍️ Admin 📅 13 de August de 2026 ⏱ 2 min de lectura 👁 15 visitas
Ruinas de una fortaleza medieval sobre una colina rocosa con vistas al Mediterráneo y dos torres circulares de piedra

Una fortaleza árabe que el Temple heredó antes incluso de conquistarla

El castillo de Xivert, en la Sierra de Irta, ocupa un emplazamiento estratégico entre las tierras de Polpís y Peñíscola que ya explotaron los ingenieros militares musulmanes en los siglos X y XI. Su vinculación con el Temple es sorprendentemente temprana: en 1169, antes incluso de que la zona fuera conquistada, el rey Alfonso II de Aragón concedió por anticipado el castillo a la Orden, como parte de la estrategia de repartir de antemano el territorio que se esperaba arrebatar al islam. La conquista efectiva no llegó hasta 1233, cuando Xivert se rindió poco después que la cercana Peñíscola, y en 1243 se constituyó allí una encomienda templaria propiamente dicha.

Una encomienda con capilla, aljibes y una carta puebla propia

Entre 1233 y 1294, los templarios reformaron y ampliaron la antigua alcazaba musulmana, añadiendo dos grandes torres circulares, una capilla, extensas dependencias y un aljibe monumental para garantizar el suministro de agua en caso de asedio. En 1251, el maestre templario Guillem de Cardona otorgó una carta puebla para fomentar la repoblación cristiana de la zona, dando origen al núcleo de población que con el tiempo se convertiría en el actual municipio de Alcalá de Xivert.

De Xivert a Peñíscola: el declive de una fortaleza

Con el paso de las décadas, el peso administrativo de la Orden en la comarca se desplazó hacia el castillo de Peñíscola, más cercano al mar y mejor comunicado, lo que relegó a Xivert a un papel secundario ya antes de la disolución del Temple. Tras el Concilio de Vienne de 1312, el castillo pasó en 1319 a la recién creada Orden de Montesa, que lo mantuvo habitado hasta que, en el siglo XVII, la expulsión de los moriscos que aún poblaban sus alrededores en 1609 aceleró su abandono definitivo.

Una visita libre, gratuita y casi sin turistas

A diferencia de Peñíscola, convertida en uno de los destinos más visitados de la Comunidad Valenciana, el castillo de Xivert se puede recorrer de forma libre y gratuita, sin apenas afluencia de visitantes, dentro del Parque Natural de la Sierra de Irta. La visita completa apenas ocupa media hora, aunque el desvío desde la autopista AP-7 y el propio ascenso a pie añaden tiempo extra. El conjunto forma parte del proyecto "Territorio Templario" impulsado por la Diputación de Castellón, que está restaurando distintos elementos de la fortaleza, y puede combinarse en una misma jornada con las playas de Alcossebre y con la propia Peñíscola, a poca distancia por carretera.

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