¿Inventaron los templarios el cheque bancario? Tres mitos financieros y simbólicos, aclarados
El Temple fue, sin duda, una potencia financiera medieval, pero algunas afirmaciones que circulan sobre su sistema bancario y sus símbolos exageran, o directamente distorsionan, lo que realmente hacían.
Mito 1: inventaron el cheque bancario tal como lo conocemos hoy
Es cierto que el Temple desarrolló un sofisticado sistema de cartas de crédito: un peregrino podía depositar dinero en una encomienda templaria de su lugar de origen y retirar una cantidad equivalente, mediante un documento codificado, en cualquier otra encomienda de la red por toda Europa y Oriente Próximo, evitando así viajar con dinero en efectivo. Ese mecanismo es, efectivamente, un antecedente histórico relevante de la letra de cambio y de las modernas cartas de crédito. Sin embargo, afirmar que "inventaron el cheque" es impreciso: el cheque bancario tal como se usa hoy es un instrumento mucho más tardío, y la historiografía financiera sitúa el desarrollo formal de la letra de cambio, ya como instrumento de crédito estandarizado, principalmente en las repúblicas mercantiles italianas de los siglos posteriores a la disolución del Temple.
Mito 2: todos los templarios eran caballeros nobles
La imagen popular del templario como caballero noble de capa blanca no se corresponde con la composición real de la Orden. Los caballeros, efectivamente de origen noble y los únicos autorizados a vestir de blanco, eran en realidad una minoría: la mayoría de los miembros eran sargentos, reclutados entre la burguesía y el campesinado libre, que vestían de negro o marrón, junto a capellanes, escuderos, artesanos, administradores de encomiendas rurales y sirvientes. En los momentos de mayor expansión de la Orden, los historiadores calculan que por cada caballero podía haber varios sargentos y hermanos legos, encargados en muchos casos de las tareas administrativas y agrícolas que sostenían económicamente a la Orden.
Mito 3: el sello de los dos caballeros en un mismo caballo
Uno de los símbolos templarios más reproducidos, y también más malinterpretados, es el sello oficial de la Orden, que representa a dos caballeros montados sobre un único caballo. Algunas lecturas modernas han sugerido interpretaciones sexuales de esta imagen, sin respaldo documental de la época. El significado que atribuyen los historiadores medievalistas es mucho más directo: representaba el voto de pobreza de los primeros templarios, que en sus orígenes carecían de recursos suficientes para que cada caballero tuviera su propia montura, convertido con el tiempo en un símbolo de fraternidad y humildad de la Orden, junto al estandarte de guerra bicolor conocido como Beauceant, blanco y negro, distinto de la conocida cruz roja sobre manto blanco.